Figueroles: Figueroler@s con visión de futuro II


 
La Plana al Dia | Figueroles | General | 11-03-2012
 

A finales de la década de los cincuenta llegó la industrialización a nuestro querido Figueroles, y en la de los sesenta siguió avanzando, también lo hizo en los pueblos de alrededor, era un fenómeno natural que se iba generalizando.
Un día le dedicaremos un comentario al tema de la industria ya que en nuestro pueblo tuvo unos orígenes poco conocidos, es curioso como se dieron las cosas y que sin duda desconoce mucha gente.

Como curiosidad os diré que mi generación fue la primera que pasó a los 14 años directamente de la escuela a la industria sin pasar por la agricultura.
La industrialización trajo una nueva forma de desarrollo económico a Figueroles, a la vez, ilusionante y esperanzadora de cara al futuro.
Fruto de esas nuevas tecnologías aparecía otra novedad: la maquinaria agrícola. No menos atractiva pero que traía consigo diversas consecuencias.

Pronto se incorporaron los primeros motocultores (les muletes) a nuestras labores agrícolas así como algún que otro tractor. Los figuerolero/as no tardamos en entender que en un futuro no muy lejano, quizás mas pronto que tarde, las maquinas acabarían sustituyendo a las caballerías y que eso conllevaría cambios importantes en la forma de cultivar nuestras tierras, de las cuales habíamos vivido a lo largo de nuestra historia y seguíamos haciéndolo en aquel momento.

Fruto de esta situación aparecían nuevas preocupaciones, entre ellas hubo una a la que en aquellos momentos se le dió mucha importancia en el pueblo y como consecuencia se formuló la siguiente pregunta ¿Como acceder con la maquinaria a trabajar las tierras de la otra parte del río?. En el resto del termino los vecinos entendíamos que de alguna manera la adaptación de las vías de acceso para que la maquinaria llegase a las fincas sería mas asequible, pero: la Piqueta, el Tosal de la Negra, la Foyasa, la Foyeta, el Racó d´ Alberto, el Barranc del Canut, la Torre, el Mas de Mundo, el Furgacho, les Umbríes , el Mas Vell, el Pla de Pont, la Picoseta, la Serra... eran partidas que aportaban una cantidad de producto bruto importante para la subsistencia del pueblo, por aquel entonces vital, ya que la practica totalidad de los vecinos del pueblo tenían intereses en algunas de esas partidas; luego había que hacerles llegar la maquinaria a como diera lugar para poder mantener la producción en el futuro.

En el Muro, uno de los lugares tradicionales de reunión de antaño, el construir esos accesos acabó siendo un monotema de conversación, un día si y otro también surgía el mismo comentario, ya conocéis que en nuestro pueblo las cosas se viven con mucha intensidad. Los domingos después de Misa Mayor las reuniones eran masivas. Pronto las discusiones se centraron en los puntos básicos: Primero nombrar una comisión que se hiciera cargo del proyecto, segundo que no había dinero, tercero ¿si se hacía por el Moli Vell o por La Pedrera? y cuarto ¿si se debería pagar o no el terreno al dueño de la finca que la pista le pasase por ella ?.

Por aquel entonces, por motivos de trabajo, estaba bastante ausente del pueblo pero los fines de semana me ponían al corriente de la situación. Un buen día al encontrarme con los amigos de siempre, sin mas preámbulos me dijeron: hemos constituido un grupo para afrontar la construcción de la pista de la otra parte del río y te comunicamos que formas parte del mismo - me quede sin respuesta ¿qué podía hacer? - y tu principal responsabilidad será tratar de conseguir el permiso de aquellas personas que les pase la pista por su finca y vivan fuera del pueblo, además te informamos que estos permisos hay que conseguirlos sin coste, y..... así quedo la cosa...

En la primera reunión que tuvimos, después de tratar los temas generales y distribuirse las funciones, abordamos la primera decisión ¿por donde iniciábamos la pista? Por la - Pedrera o por el Molí Vell. La Pedrera presentaba dos serias dificultades: la primera cruzar el río, ya que era presumible que las avenidas de agua creasen problemas de tanto en tanto y podían inutilizar la pista en momentos puntuales. La segunda que, por aquel entonces, no disponíamos de la maquinaria adecuada para trabajar las características de aquella zona y hacerlo a base de barrenos añadía otra dificultad. Esas premisas hicieron que se optara por iniciar la pista por el Molí Vell.

El paso siguiente fue definir el trazado, para ello la junta invitó a un grupo de notables del pueblo, personas con conocimientos y reconocido prestigio, para que entre todos se buscase la mejor opción. Después de varias visitas y discusiones constructivas se definió un trazado, eso sí, sin proyecto, sin planos, ni tan siquiera un esbozo sobre un papel a mano alzada, pero tengo que reconocer que no hacía falta, la mayoría de las personas que participaron en la decisión conocían muy bien aquellas partidas, tanto los notables como algunos de los miembros de la junta tenían el trazado grabado en la cabeza hasta en el mas mínimo detalle.

A partir de ahí empezamos las primeras gestiones. El Ayuntamiento estaba de acuerdo pero no tenía ni una peseta para prestar ayuda. La siguiente fue con la Hermandad de Labradores; pero el secretario del pueblo nos dijo que eso lo teníamos que tratar con el Jefe de las Hermandades en Castellón. El jefe de las Hermandades de la Provincia por aquel entonces era el Sr. Murria. Le pedí audiencia como procedía en la época y le explique de que iba la cosa, le pareció bien de inmediato, creo que hasta le gustó. Mientras le planteaba la situación iba tomando algunas notas pero al final la contestación que me dió fue similar a la del Ayuntamiento, que por el Monte de Vila podíamos pasar por donde nos hiciera falta, sin problemas, pero que de dinero ni una peseta.

Le pregunte ¿si en el caso que algunos propietarios nos pusiesen dificultades si nos podría ayudar?. Me contestó que lo que no podían hacer era expropiar la parte afectada porque para eso tendría que ser un proyecto aprobado por el Ministerio de Agricultura, etc. Pero en el caso que se diese esa situación lo que si podían hacer era llamar a la persona en cuestión y tratar de hacerla entrar en razón. Así quedamos, nos despedimos y hasta el día de hoy nunca volví a encontrarme con él.

Lo que me tenía preocupado era que todo lo que tratábamos con las administraciones llegábamos a acuerdos, sí.... pero no se redactaba ni una sola nota ni mediaba ningún papel, todo se formalizaba de palabra.
El trayecto por el Molí Vell tenía una preocupación para la Junta, obtener el permiso para pasar por la finca del Tio Manolo el Boiso era clave y la respuesta que nos podía dar era toda una incógnita, no faltaba quien nos aseguraba que no nos dejaría pasar. El Señor Manolo era una persona muy respetada en el pueblo, solo su presencia ya imponía, vivía en Castellón, era casado con una hija de Roca, por aquel entonces el único Consignatario de Buques del Puerto de Castellón, entre otras actividades. Yo le recordaba de cuando era monaguillo. Todos conocéis la importancia que tiene en nuestro pueblo la procesión del Santísimo Cristo del Calvario. Lo habitual es que acudan al acto los hijos del pueblo que viven fuera. A principios de la década de los cincuenta la procesión era todo un acontecimiento en el pueblo.

La gente suele vestir sus mejores galas para asistir al acto. Por aquel entonces en los hombres imperaba la blusa, la boina, la gorra, algún pañuelo y las alpargatas de cáñamo de veta ancha, pero el Señor Manolo ya lucia traje, chaleco, camisa blanca, corbata y sombrero, venía a la procesión y ya se desplazaba con su coche particular. Los monaguillos ya sabíamos que había que preparar un hacha (vela) nueva sin estrenar para el Señor Manolo que al final de la procesión regalaba a la parroquia. Todo un personaje en el mejor sentido de la palabra.

Llegó el momento de ir a pedirle permiso al Señor Manolo para pasar por su finca. Era mi tarea dentro de la Junta. Un día me acerque a su casa, vivía en la Plaza de la Paz en Castellón, llame a la puerta y me abrió su Señora (que era su Señora lo supe después) y me pregunto ¿qué deseaba?: Le dije que era de Figueroles y quería hablar con el Señor Manolo... Al oír él desde dentro el nombre de Figueroles no le dio tiempo a su Señora a contestarme ¿...de Figueroles...? Pasa, pasa, siéntate. De inmediato me preguntó ¿de quien eres hijo?. Le dije de quien era hijo y bueno..... conocía a mis padres a mis abuelos y al resto de familia. Sin preguntarme por la razón de mi visita empezó a interesarse por un sin numero de cosas... y por la gente del pueblo.

Me sorprendió que conociese a casi todos y hasta me comentaba ciertos detalles curiosos. Aquello sirvió para relajarme un poco ya que fui con cierta preocupación porque era clave pasar por su finca. Después de un largo coloquio me dijo: perdona que me haya extendido tanto pero tengo pocas oportunidades de hablar de cosas del pueblo, dime lo que te trae a nuestra casa?. Le explique cual era el asunto, recuerdo que me escuchaba y me miraba con una atención que me sobrecogía, y al final le dije lo peor: Primero que nos dejase pasar por su finca ya que era clave para poder llevar el proyecto adelante dada la situación de la misma. Segundo, que estábamos dispuestos hasta comprarle la parte que necesitásemos solo que el problema era que no teníamos dinero, por lo cual tenía que darnos la oportunidad de ir pagándole poco a poco a medida que fuéramos recaudando el dinero y tener disponibilidad de efectivo. Terminada mi alocución pasaron unos segundos sin que me contestase mirándome fijamente.

A mi me pareció una eternidad, y me dijo: Podéis pasar por donde estiméis conveniente. Por supuesto que no os voy a cobrar ni una peseta, pero tengo que hacerte una salvedad, de mis fincas y mis cosas en el pueblo se encarga el Señor Gonzalo. Antes de hacer nada hablas con él y le informas de la conversación que hemos mantenido, y le dices, que se ponga en contacto conmigo y haremos las cosas de común acuerdo. Ni que decir que el Señor Gonzalo estuvo a la altura de las circunstancias, pero a mi siempre me quedo una cierta insatisfacción personal interior por no haberlo pensado antes y haber hecho la gestión al revés. Mientras vivió el Señor Gonzalo cada vez que me lo encontraba recordaba aquella gestión, aunque él nunca me lo reprochó.

Tengo que reconocer que dentro de la junta me tocó el trabajo mas cómodo, cuando nos reuníamos para analizar los avances los compañeros me sorprendían con el trabajo y el tiempo que le dedicaban al proyecto, trabajaban junto a las maquinas a pico y pala, recogían el dinero para pagar a las maquinas y hacían lo que hiciera falta a cambio de nada, cuando a veces les sugería que moderaran su esfuerzo ya que nadie se lo iba a agradecer la contestación siempre era la misma; nos hemos comprometido y esto sale adelante como sea, si o si. Todavía hoy me siento orgulloso de ellos al recordarlo.

Hoy observo con nostalgia la situación a la que ha llegado la agricultura del otro lado del río. Ya se que las cosas están en este punto por diversas razones que todos conocemos pero añoro la situación de antaño. Al mismo tiempo siento satisfacción contemplando todo lo nuevo que ha nacido en aquellos bonitos parajes gracias a que existe la pista, por lo que en mi opinión sigue siendo una infraestructura valida.

Por supuesto que pasaron muchas cosas antes y durante la construcción de la pista, algunas desagradables pero otras dignas del mejor sainete, ¡¿como no?! contarlo daría mucho de sí pero se haría demasiado largo.