Los campos de la Villa de El Toro fueron escenario este domingo de la tradicional fiesta de la Siega y la Trilla, una celebración que rememora el origen agrícola de la localidad y su compromiso de sembrar el futuro de un municipio que cada año acoge a más familias.
El alcalde José Arenes valoró la tradición como un vínculo con el campo que se recupera para unir a la comunidad de forma festiva.
Cuatro grupos de más de 20 segadores participaron en la competición, organizada con un premio de 300 euros patrocinado por el Ayuntamiento; tras la finalización, el jurado decidió compartir el premio con un gran almuerzo para todo el pueblo.
Desde los mayores hasta los más pequeños, carretas, animales y prendas típicas de otras épocas desfilaron por la calle para recuperar una historia que, según la organización, siembra futuro.
Arenes explicó que, aunque el trigo ha sido históricamente el cultivo principal, en la actualidad destacan otros productos, entre ellos la trufa, sin perder el carácter agrícola del municipio.
El alcalde agradeció la participación de los vecinos y, de manera especial, de los clavarios de San Roque, subrayando que su implicación es clave para el crecimiento de El Toro.
Concluyó afirmando que, unidos, el pueblo es como una gran familia que mira al futuro con optimismo.
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