De los 170 comercios federados, apenas acudieron una veintena a la asamblea anual de la Federació de Comerç de Burriana. Estaba el pescado vendido. La Junta Gestora había elaborado el cuadro de gastos e ingresos de 2025 y repartió entre los presentes los movimientos del pasado ejercicio, el que iba a ser el último ejercicio del ente. Incluso tenían la propuesta de cómo repartir el dinero existente en la cuenta.
Acudieron abocados a la disolución de la Federació. Pero de repente se rompió el guión. Carmen Sorolla, una ex presidenta de la Federació y gerente de una tienda de ropa, presentó batalla. Se oponía a la disolución y consiguió levantar el ánimo y convencer a parte de los asistentes para realizar un esfuerzo y seguir adelante. Varios miembros de la junta optaron por continuar en el cargo, al menos de manera transitoria mientras se va formando una junta de relevo.
De esta manera se salvó un 'match ball' a un sector comercial que va decayendo poco a poco y ya queda lejos aquella época en la que cada zona comercial (La Tanda, Calle Sant Vicent, Raval...) tenía su propia asociación. Ya sólo quedaba activa la Federación que en su día se creó para aglutinar a todas las asociaciones y a punto estuvo de desaparecer. Ahora empieza una 'extra ball' para seguir.
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