La Universitat Jaume I ha inaugurado la exposición Custodiar les cendres, alimentar el foc, una selección de trabajos, procesos y materiales generados a lo largo de cinco años de trayectoria del proyecto AVAN, Espacios rurales de investigación contemporánea, impulsado por el Programa de Extensión Universitaria de la UJI y en la que han participado cerca de 65 artistas.
La inauguración se desarrolló en el hall de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, con la presencia de la vicerrectora de Cultura, Compromiso Social e Igualdad, Raquel Agost; el comisario de la exposición y director de AVAN, Rafael Tormo; la directora adjunta del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), Kristine Guzmán; y el coordinador del Servicio de Actividades Socioculturales, Albert López, junto a varios autores de los trabajos expuestos.
La vicerectora afirmó que para la universidad esta exposición tiene un significado especial porque es la casa de los jóvenes que provienen de los pueblos del interior y es una forma de reafirmar nuestro compromiso con el territorio.
El director de AVAN explicó que más que clausurar los procesos desarrollados durante estos cinco años, la exposición propone activar sus rastros y seguir generando conversaciones alrededor del arte, la memoria, el territorio y las formas de vida compartida.
Tormo subrayó que la muestra pone en valor aquellas partes del proceso que a menudo quedan fuera de la sala de exposiciones, como los trayectos compartidos, las comidas, las visitas a centros educativos, las conversaciones con la vecindad y los debates que han acompañado las residencias.
Durante la inauguración se reafirmó la idea de que los trabajos desarrollados en los pueblos pueden ser conocidos por la comunidad universitaria, compartiendo prácticas, conocimientos, memorias y relaciones construidas en los pueblos, y conectando estos territorios con las personas que hoy estudian o trabajan en la UJI.
El comisario explicó que el título invita a mirar lo que este trabajo ha dejado. Custodiar las cenizas es atender las piezas, imágenes, documentos y conversaciones que quedan tras cada encuentro; alimentar el fuego es reconocer que esos rastros pueden seguir generando relaciones y pensamiento.
Los nombres que figuran en la exposición representan solo una parte de los más de 65 artistas que han participado en los procesos de investigación artística que AVAN ha desarrollado entre 2021 y 2025 en Forcall, Vilafranca, Vilanova d’Alcolea, Viver, Geldo, Altura, Càlig y la Mancomunidad de Penyagolosa.
En Forcall, el trabajo de Paquita Pallarès —que fue picapedrera— dialoga con el vídeo de Miriam Isasi en el convento de San Francisco y con los cojines de cianotipia de Lara Ordóñez, vinculados a la transmisión de memorias y saberes.
En Vilafranca, las propuestas de Graham Bell Tornado y Rafael Sánchez-Mateos Paniagua exploran el ritual y la cultura popular a través de un vestido ceremonial y amuletos. Pau Pardo y Vicent Orts investigan herramientas reutilizadas en el campo, mientras Olga Diego, con La Taleca, recupera la historia de las mujeres que cazaban escurçons. La memoria industrial de Marie Claire es revisada por Jordi Mitjà, y Mar Juan Tortosa aborda los silencios vinculados a la represión franquista de las mujeres.
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