El obispo López Llorente reconoce la labor de las mujeres en las parroquias
El obispo Casimiro López Llorente agradece a las mujeres que sostienen la vida cotidiana de las parroquias.
Cada mañana, en algún rincón de la diócesis, una mujer abre la iglesia, ora ante el Santísimo, ordena el altar o coloca flores ante el sagrario. Aunque es posible que nadie la vea, estos gestos simples revelan que la Iglesia se sostiene gracias a la fe perseverante y servicial de numerosas mujeres.
Su presencia edifica la comunidad. Basta mirar las parroquias para apreciarlo: en la catequesis, en la animación litúrgica, en la visita a los enfermos, en la limpieza del templo, en la acogida, en la formación, en la misión y en el acompañamiento espiritual.
En Cáritas, la mayor parte de las voluntarias son mujeres que acogen, escuchan, acompañan procesos y sostienen lágrimas y esperanzas.
El obispo reconoce que hay mujeres que viven tensiones e heridas dentro de la vida eclesial, que su voz no siempre es escuchada y cuya responsabilidad pastoral no siempre se refleja en espacios de discernimiento y decisión. Llaman a la Iglesia a escuchar sin miedo y sin prejuicios, y a avanzar hacia una corresponsabilidad bautismal en una Iglesia sinodal.
Recordemos que el Señor resucitado confió el primer anuncio pascual a mujeres fieles que estuvieron junto a la cruz cuando otros huyeron; esa memoria evangélica interpela a la comunidad.
A pesar de las dificultades, estas mujeres permanecen fieles por amor a Cristo, a la Iglesia y a su comunidad parroquial; su perseverancia es esperanza activa, fruto de la convicción de que el Espíritu Santo continúa obrando en la historia.
El obispo expresa su gratitud y la necesidad de traducirla en compromisos: promover espacios reales de escucha y discernimiento, fomentar una formación teológica y pastoral accesible y fortalecer su corresponsabilidad en los ámbitos donde la Sagrada Escritura y la Tradición viva de la Iglesia lo permiten.
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