La IGP Cítricos Valencianos amplía un 33% el número de auditorías para garantizar la trazabilidad
Con la campaña en el campo ya finalizada, las expectativas son mantener el resultado del año pasado.
Los controles tienen como objetivo garantizar la trazabilidad al consumidor y vigilar el buen uso de este sello de calidad.
El director del C.R. recuerda la importancia de las campañas de promoción para fomentar su consumo.
València, 30 de julio de 2026.
El Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida 'Cítricos Valencianos' anunció ayer que ha ampliado hasta un 33% el número de auditorías realizadas a lo largo del año, en especial aquellas que se han llevado a cabo a los operadores o almacenes envasadores.
Al finalizar la presente campaña se han alcanzado las setenta auditorías, lo que implica un notable esfuerzo en labores de inspección y control para garantizar el uso correcto de esta figura de calidad, creada en 1999 para certificar aquellas naranjas, mandarinas y limones que se producen a lo largo y ancho de toda la Comunitat Valenciana.
José Enrique Sanz, director-gerente de Cítricos Valencianos, ha explicado que esta medida se hace extensiva también a las auditorías de campo, cuya duración es normalmente superior, y se aplica tanto a comercios privados como a cooperativas.
Esta es una de las razones de ser del Consejo Regulador, los controles rigurosos e inspecciones que practica a estas frutas de forma periódica y su certificación final, con vistas a garantizar la trazabilidad al consumidor.
Como entidad de certificación, la IGP está a su vez acreditada por la Entidad Nacional de Acreditación en España (ENAC) bajo la norma UNE-17065, cuyo objetivo es generar confianza en los mercados y facilitar el comercio nacional e internacional.
Igualar la anterior campaña, histórica.
El incremento en el número de auditorías se ha dado a conocer coincidiendo con la finalización de la campaña de los cítricos en el campo.
Los datos finales de producción no se conocerán hasta el mes de octubre, pero las primeras sensaciones son esperanzadoras.
En una campaña con mucha merma en el campo, motivada principalmente por el exceso de calor en los meses de junio-julio del pasado año, que produjo la caída del fruto al suelo en toda España a pesar de que la floración fue buena, y por el pedrisco sufrido en mayo y junio en las provincias de Valencia y Castellón, desde la IGP aspiran a mantener el resultado del año pasado.
Algo que, de lograrlo, sería una muy buena noticia -apunta Sanz- ya que partimos de una campaña, la del año pasado, que fue de record, al alcanzar los 25 millones de kilos confeccionados.
Sanz ofrece una radiografía de la situación general del sector: en un año con merma, normalmente bajan los kilos confeccionados en los almacenes. Esta situación ha favorecido que los precios hayan sido buenos, si bien la demanda en el sector ha sido intermitente, cuando lo normal es que hubiese sido alta.
En el caso concreto de la IGP la demanda ha sido continua, los clientes se han mantenido y la presencia o peso de nuestro sello ha ido a más, copando mayor protagonismo en el sector merced al interés creciente de los distribuidores por los productos de calidad certificada, entre los que se encuentran los cítricos valencianos.
Promocionar lo valenciano.
Además del control y las inspecciones periódicas de productos y procesos, uno de los principales objetivos del sello regulador IGP es la promoción de los cítricos valencianos.
En este sentido, Sanz ha hecho hincapié en la importancia de seguir apostando por campañas de promoción dirigidas a consumidores y mayoristas para fomentar su consumo, máxime en un momento en el que está entrando cada vez más fruta de otras latitudes en el mercado.
Sobre la posibilidad de ayudas del gobierno valenciano para promocionar la naranja valenciana.
Remitido | Fotografías: Remitido
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