Valencia recuerda el eclipse solar total de 1905 121 años después y se anticipa un nuevo fenómeno
El próximo miércoles 12 de agosto Valencia vivirá un espectáculo astronómico: la sombra de un eclipse total de Sol cubrirá el cielo. Esta cita histórica invita a revisar la memoria colectiva para entender cómo vivieron los valencianos el último eclipse solar total que atravesó la región, el 30 de agosto de 1905.
El eclipse de 1905 supuso uno de los hitos científicos y sociales más destacados de la época. Aunque los eclipses son fenómenos previsibles, la banda de totalidad de aquel fenómeno abarcó Valencia hasta Hospitalet de l’Infant, y por ello numerosos astrónomos internacionales se desplazaron a las comarcas valencianas para estudiar el astro.
La elección del lugar fue crucial: los observadores buscaban situarse lo más cerca de la línea de centralidad, con buenas comunicaciones y buen tiempo. Fue el astrónomo valenciano Josep Joaquim Landerer i Climent quien señaló Alcalà de Xivert y Alcossebre (Baix Maestrat) como ubicaciones idóneas.
Junto a Landerer, científicos reputados como Pierre Janssen y Milan Štefánik instalaron sus equipos al norte de la Comunidad Valenciana. Durante semanas previas, la región se convirtió en un cruce de expediciones internacionales que transportaron telescopios, celostatos, espectrógrafos y cámaras fotográficas.
Además de Alcalà de Xivert y Alcossebre, localidades como Vinaròs, Torreblanca, Catí, Benicàssim, Castellón de la Plana, Sagunto o Portaceli acogieron comisiones científicas que pretendían fotografiar la corona solar para estudiar su composición física y química y la cromosfera y las protuberancias.
La prensa local cubrió el fenómeno con insistencia: el Heraldo de Castellón, el 29 de agosto, explicaba cómo proteger la vista con filtros y vidrios ennegrecidos, práctica entonces extendida pero ya entendida como peligrosa por no filtrar adecuadamente las radiaciones.
La corona solar generaba gran expectación. La prensa recomendaba contemplarla mediante binoculares, dibujar rápidamente lo observado y fotografiar la corona durante la breve fase de totalidad.
La jornada del 30 de agosto estuvo marcada por la meteorología: en Castellón de la Plana el cielo se despejó al mediodía y los vecinos se mostraron entusiasmados, pero las nubes volvieron a aparecer justo después del primer contacto (11:55) y deslucieron parte de la contemplación.
En la Vall d’Uixó, crónicas posteriores relatan que los vecinos buscaron los parajes más elevados para observar el fenómeno, según el diario El Demócrata (2 de septiembre).
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