El CTAV reúne por primera vez la obra de los seis maestros del movimiento moderno valenciano
El Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia (CTAV) organiza, con motivo del 60 aniversario de la ETSA-UPV, la exposición Los arquitectos de la primera escuela. Legados del Archivo del CTAV y la docencia en la ETSA-UPV, una muestra que recupera el legado de algunos de los arquitectos y profesores que formaron parte de los primeros años de la Escuela de Arquitectura de Valencia.
Organizada por el CTAV y comisariada por Javier Cortina, la muestra reúne una selección de trayectorias profesionales, publicaciones y obras de Rafael Tamarit, Emilio Jiménez, Antonio Escario, Manuel Portaceli y Alberto Sanchis, Román Jiménez, una generación fundamental para entender la evolución de la arquitectura valenciana contemporánea.
A través de los fondos conservados en el Archivo del CTAV, la exposición permite acercarse a su trabajo y revisar sus aportaciones tanto desde el ejercicio profesional como desde la docencia y la cultura arquitectónica.
La exposición cuenta además con textos de los profesores y catedráticos José María Lozano, Ignacio Bosch y Carmen Jordá, que aportan distintas perspectivas sobre la contribución de estos arquitectos a la enseñanza, la profesión y la cultura arquitectónica valenciana.
Recuperar la trayectoria de estos arquitectos es también recuperar una parte fundamental de cómo se construyó la arquitectura valenciana contemporánea. Fueron profesionales que entendieron la enseñanza y el ejercicio de la arquitectura como espacios estrechamente ligados a la reflexión y la transformación de la ciudad, señala Pablo Peñín, presidente del CTAV.
La muestra se enmarca en el aniversario de una institución cuya historia comenzó en 1966, cuando, gracias a la unidad de acción del Ayuntamiento de Valencia y la Universidad de Valencia, se recuperaron los estudios de arquitectura con la creación de la Escuela de Arquitectura de Valencia.
En octubre de aquel año la Escuela inició su andadura bajo la dirección de Román Jiménez, quien planteó un modelo de enseñanza abierto y estrechamente vinculado a la práctica profesional, la crítica y la investigación.
Para desarrollar este proyecto docente, Jiménez contó con algunos de los mejores arquitectos de Valencia como profesores. Entre ellos se encontraban Rafael Tamarit, Emilio Jiménez, Antonio Escario y Manuel Portaceli, que habían estudiado y obtenido sus títulos a finales de los años sesenta en Barcelona o Madrid y cuyas trayectorias estuvieron conectadas con figuras como Alejandro de la Sota, las vanguardias y la arquitectura moderna europea. A ellos se suma Alberto Sanchis, uno de los primeros jóvenes egresados de la nueva Escuela.
Además de su actividad docente, varios arquitectos tuvieron un papel destacado en la defensa del patrimonio y de las preexistencias históricas en un contexto marcado por numerosos derribos y por la transformación de los entornos urbanos. Manuel Portaceli, Emilio Jiménez, Antonio Escario y Román Jiménez lideraron intervenciones vinculadas a la conservación y recuperación de espacios y edificios históricos. Durante los años ochenta, algunas de sus obras más conocidas se desarrollaron en lugares como Les Corts, el Palau Scala, La Nau.
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