Portell celebró el 12 de septiembre la segunda edición de la Feria Textil y de Productos de la Tierra, una jornada para reivindicar y valorar el legado textil local, con decenas de artesanos y cientos de visitantes recorriendo las calles.
Además de los expositores, la Cooperativa Social Micel·li Ambient, con la colaboración del Ayuntamiento y el Grup de Dones, organizó un amplio programa de actividades a lo largo de la jornada.
Tras la apertura, se realizó una visita guiada al Museo Textil "La Rosaleda", una pequeña muestra de la historia textil de Portell, con telares y otros utensilios. Un espacio creado por la empresaria textil Luisa Camañes, a quien también se dedicó una sala para explicar su trayectoria. La visita estuvo a cargo de José Camañes e Inmaculada Molinos.
Una de las paradas más destacadas fue Cadira de Boga, que llevó a cabo dos talleres centrados en artesanía y fibras vegetales. Por la mañana, un taller para niños en el que los más pequeños, junto a sus padres, elaboraron atrapasomnis con materiales naturales. Por la tarde, un taller de encordado de sillas para recuperar una tradición que ha perdurado en generaciones.
Durante el día también hubo espectáculo. Neus Ortiz llevó al patio de la escuela una actuación en dos actos. Por la mañana, coreografías en un trapecio fijo, con movimientos improvisados por el público, que debían describir en el suelo lo que sentían y que la artista plasmaba en su número.
Por la tarde, la artista sorprendió con un número de suspensión capilar, realizando acrobacias en el trapecio usando la fuerza de su cabello, dejando boquiabiertos a los asistentes.
Portell vivió así una jornada para reencontrarse con sus raíces textiles, que volvió a reunir a cientos de personas. Desde la organización se subrayó la importancia de este evento para un territorio en el que cada vez se pierde más la tradición textil.
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