Y tanto que han cambiado las cosas
Ayer, día de Ntra. Sra. de la Asunción, una de las más importantes celebridades españolas (fiesta nacional), solo superada por la Navidad o Pascua de Resurrección; sin buscarlo pues fue una coincidencia, comprobé personalmente ?in situ? como las grandes superficies estaban abiertas.
Ya con sesenta y seis años, y repasando la hemeroteca o archivo mental que uno lleva guardado en algún cajón o recodo de la cavidad craneana, me encuentro con la sorpresa, ya no la del hecho que estén abiertas las grandes superficies en tan señalada fecha, la extrañeza y no minúscula, es que todo el mundo calla ante tal ignominia, laboral y religiosa. Ni la Santa Madre Iglesia, ni los protectores o defensores laborales llámense sindicatos, han hecho poco más que un simple comunicado o ni tan siquiera eso. De pena, de puta pena.
¡Válgame Dios como ha cambiado esto! ¿Todavía no se dan cuenta ustedes, que el dinero todo lo puede? Don Euro, hasta hace callar al más alto.
Hago esta reflexión desde mi propia experiencia personal y con todos los respetos del mundo. Viví una época, en que Ntra. Sra. de la Asunción era de lo más marcado de nuestras festividades locales. Patrona de la parroquia alcorina, era de las más respetadas del almanaque. Estaba prohibido trabajar, y además, era pecado mortal.
Ya nos hemos olvidado que es fiesta nacional, y además el tercero del decálogo dice: Santificarás las fiestas. También el primero de los de la Iglesia: Oír Misa entera todos los domingos y fiestas de precepto.
Vivir para ver. El euro y el dólar son los nuevos dioses.
J. Manuel Puchol (Cronista Oficial L Alcora) | Fotografías:

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