Las calles del centro de La Vilavella acogieron este Viernes Santo la solemne procesión del Santo Entierro. Un desfile procesional cargado de emoción y silencios que hablaban.
Con el único ruido de los bombos y un paso pausado de los cofrades comenzó la procesión encabezada por los bombos y tambores. Los vecinos salieron de sus casas para seguir una de las procesiones más emotivas de la Semana Santa que cerraron la corporación municipal y la banda de música.
Redacció | Fotografies: J. Martí
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