Las fiestas en honor a la Mare de Déu de Gràcia mostraron ayer la variedad de actos que aglutina a lo largo de la semana. Así fue como la Plaça Major se convirtió en una pasarela de moda por la que varios comercios de la ciudad mostraron sus tendencias otoño-invierno tanto para ella como para él.
Es un acto que año tras año reúne a un gran número de espectadores y de ahí que la plaza estuviese llena a pesar de la coincidencia horaria con otros actos festivos.
Javier Martí | Fotografies: Redacció

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