El encierro de toros embolados congregó este martes por la noche a un gran número de aficionados y vecinos. A pesar de que luego se iba a embolar un toro de corro, los cadafales se llenaron de gente para ver el paso de los seis toros embolados.
Uno de los animales no entró en los corrales y regresó a El Pla y estuvo fuera durante unos veinte minutos. Fue justo cuando empezaba a caer alguna gotita -preludio de la intensa lluvia posterior- cuando accedió a entrar y reunirse con el resto de hermanos.
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