El Ayuntamiento de Castellón destina 50.000 euros a dos proyectos de ayuda humanitaria en Venezuela para atender a las víctimas de los terremotos de junio.
20.000 euros se destinarán al proyecto de AESCO para mejorar el almacenamiento y la potabilización de agua en refugios de Caracas; 30.000 euros se destinarán a Psicologas y Psicologos Sin Fronteras para prestar atención psicosocial.
El concejal de Convivencia Social e Interculturalidad, Vicent Sales, subrayó el compromiso del equipo de gobierno con el pueblo venezolano y con las más de 3.000 personas de ese país residentes en Castellón.
Estas actuaciones responden a necesidades básicas como garantizar el acceso al agua potable y atender el impacto emocional del terremoto, especialmente entre menores, familias desplazadas y el personal que trabaja en la emergencia.
La aportación municipal se desarrollará en colaboración con la Generalitat Valenciana mediante los mecanismos de coordinación ya establecidos para canalizar la respuesta de emergencia y dirigir los recursos hacia entidades especializadas.
Vicent Sales recordó que el 12 de julio partieron hacia Venezuela 24.000 kilos de solidaridad de la ciudadanía castellonense con alimentos no perecederos y productos de primera necesidad; esta aportación da continuidad a esa movilización y mantiene a Castellón al lado de quienes más lo necesitan.
Agua potable en los refugios. Este proyecto de AESCO identificará refugios con mayores carencias, suministrará métodos de potabilización e instalará depósitos para asegurar el abastecimiento. También incluirá educación sanitaria para prevenir enfermedades relacionadas con el consumo de agua no tratada y mejorar las condiciones de higiene. Tendrá una duración de cinco meses y beneficiará a entre 250 y 300 personas, con prioridad para familias desplazadas, menores, hogares monoparentales, familias numerosas y mujeres víctimas de violencia de género.
Apoyo psicológico y protección. El segundo proyecto se destinará a la intervención de Psicologas y Psicologos Sin Fronteras orientada al bienestar emocional y la protección de niñas, niños, adolescentes, familias, voluntariado y profesionales. El programa contempla primeros auxilios psicológicos, atención individual y grupal, orientación familiar, creación de espacios seguros para menores y formación de referentes comunitarios para detectar situaciones de riesgo y facilitar su derivación a servicios especializados. Está previsto atender directamente al menos a 240 personas, entre ellas 120 menores, además de adultos afectados, cuidadores, voluntariado y equipos que trabajan en primera línea.
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