Solo el 3% de los edificios de la Comunidad Valenciana son plenamente accesibles para personas con movilidad reducida, según el Barómetro de la Fundación Mutua de Propietarios
Aunque salir de casa parezca un acto cotidiano, para más de 276.400 valencianos con movilidad reducida resulta todo un desafío condicionado por escalones, puertas imposibles o ascensores poco adaptados o inexistentes.
Solo el 3% de los cerca de un millón de edificios residenciales de la Comunidad Valenciana ofrecen un recorrido completamente accesible desde la calle a la vivienda para una persona en silla de ruedas, mientras que el 97% presenta al menos una barrera.
Presentado con motivo del Día Europeo de la Vida Independiente, el Barómetro de la Accesibilidad analiza el recorrido desde la calle a la vivienda para mostrar que las barreras empiezan antes de entrar a la finca. Un 65% no es accesible desde la calle al portal y en el 48% de los casos el motivo es un simple escalón. Incluso cuando hay una rampa, a menudo no funciona correctamente, pues un 40% carece de barandilla.
Una vez en el portal, el 52% de las fincas no son accesibles. Las puertas de entrada son generalmente anchas, pero en casi la mitad no se sostienen solas o se cierran lentamente, y un tercio presenta dificultades de apertura por su peso. Además, solo el 42% de los porteros automáticos está a la altura de una persona en silla de ruedas y, una vez dentro, tres de cada cinco buzones son inalcanzables.
Si el edificio dispone de ascensor, la accesibilidad no siempre está garantizada: el 14% de las fincas valencianas carecen de ascensor y, entre las que cuentan con uno, el 43% presenta un desnivel que no se salva adecuadamente. En el interior, las puertas pesadas, los botones altos, los tiempos de cierre cortos y la falta de espacio son obstáculos habituales, y el 64% de los ascensores no cumple criterios de accesibilidad física.
La directora de la Fundación Mutua de Propietarios, Cristina Pallàs, destaca que una vida libre e independiente empieza en lo cotidiano y que cuando el entorno no está preparado esa autonomía se reduce.
El Barómetro, de carácter anual, nace con la vocación de convertirse en referente para medir la evolución de la accesibilidad en los edificios de viviendas y su impacto en la calidad de vida de las personas con movilidad reducida.
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