La Unió Llauradora exige subir al 50% los controles a cítricos de Egipto ante repunte de interceptaciones
La Unió Llauradora denuncia que el sistema europeo de alertas en alimentos RASFF detectó en abril ocho rechazos de cítricos procedentes de Egipto con materias activas no autorizadas o que superan los Límites Máximos de Residuos (LMR) en la Unión Europea, un 166% más que el mismo mes del año anterior, cuando se interceptaron tres.
El incremento de interceptaciones coincide con un crecimiento de las importaciones a los mercados europeos. En naranjas, Egipto escala al segundo lugar, por encima de la media en un 5,9% (+8.630 toneladas) y gana cuota. En mandarinas el crecimiento es aún mayor, un 188% (+38.120 t).
Ante esta situación, LA UNIO propone incrementar al 50% el control de identidad y de controles físicos a las frutas y hortalizas de países con mayor número de intercepciones, como Egipto, y ampliar el periodo de estas medidas a un año.
Si durante cualquiera de los meses de ese periodo se observa un incremento del 5% de las alertas en algún producto, la organización plantea el cierre de las importaciones de estos países y de los productos agrícolas con restos de pesticidas no autorizados en la UE o que superen los LMR.
La organización también solicita una actualización del Sistema de Precios de Entrada (SPE) porque los bajos precios a los que entran los cítricos de Egipto distorsionan claramente el mercado. Por ejemplo, las cotizaciones de nuestra naranja Valencia Late han caído en los últimos días un 50%, lo que significa que las importaciones egipcias están perjudicando a nuestra fruta.
De forma ilógica, a tenor de los datos, hay que señalar que el Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos (SCOPAFF) acordó la rebaja de los controles oficiales de inspección a los cítricos de Egipto. Así, la frecuencia de los controles de inspección a las naranjas egipcias ha pasado del 20 al 10% y lo argumenta la Comisión Europea con que "las naranjas procedentes de Egipto han sido sometidas a un nivel incrementado de controles desde julio de 2022 a causa del riesgo de residuos de plaguicidas, pero que, dado que los controles muestran una mejora en el cumplimiento, el nivel del 20% ya no se considera justificado y la frecuencia tiene que reducirse al 10%.
LA UNIO no comprende esas políticas agrarias europeas que benefician a los países importadores y señala que no es tolerable que se permitan productos cuyos sistemas de cultivo utilizan materias activas prohibidas en la Unión Europea.
Carles Peris, secretario general de LA UNIO, afirma que "este nuevo aumento en las interceptaciones se produce sin que existan mecanismos de reciprocidad en los estándares de producción entre los productos importados y europeos, sin la adopción de cláusulas espejo y sin ningún tipo de compromiso tampoco de reducción de materias activas en terceros países como se lleva a cabo en la Unión Europea".
Peris cuestiona la incongruencia de las decisiones comunitarias: "Si determinadas sustancias o productos fitosanitarios son malos aquí para los consumidores, también serán las que nos entran con los productos importados", indica e insiste en que "se obligue a los productos agrícolas importados a entrar con los mismos estándares de producción que los que se exigen a los agricultores europeos que enfrentan cada vez más dificultades para controlar las plagas y unos mayores costes productivos que debemos asumir."
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