Los sedimentos del Cretácico Inferior que afloran alrededor de Morella continúan revelando hallazgos excepcionales sobre la vida de los dinosaurios europeos hace unos 125 millones de años. En esta ocasión, un equipo de investigadores de la UNED ha identificado en un fósil atribuido a Iguanodon bernissartensis la primera evidencia documentada de una reacción ósea provocada por una infección bacteriana originada en una úlcera de la piel.
El fósil estudiado corresponde a una tibia derecha de más de un metro de longitud y procede del yacimiento de Mas de la Parreta (Morella), dentro de la Formación Arcillas de Morella. El hallazgo se produjo durante el control paleontológico de los trabajos de extracción de arcillas realizados por la empresa Arcillas Vega del Moll, y la colaboración entre empresa y paleontología ha reforzado a Morella como referente europeo para el estudio de ecosistemas del Cretácico Inferior.
Según el estudio, publicado en Royal Society Open Science, el fósil conserva señales de una infección bacteriana que dejó un engrosamiento anómalo en la tibia. Aunque el hueso presenta un volumen inusual en la parte media, su superficie es lisa y no muestra signos evidentes de fracturas.
Para determinar el origen, se emplearon técnicas radiológicas habituales en medicina: TAC en el Hospital General Universitari de Castelló, que proporcionó imágenes tridimensionales de alta resolución; después se realizaron reconstrucciones digitales para analizar la lesión con detalle.
Con estas imágenes se realizó un diagnóstico diferencial exhaustivo. Se descartó que el engrosamiento correspondiera a una fractura, ya que el hueso no presentaba las alteraciones internas características de ese proceso; los investigadores concluyen que se trata de una respuesta ósea ante una infección que afectó al animal durante su vida.
El Ayuntamiento de Morella valora el hallazgo y señala que refuerza la importancia del patrimonio paleontológico de la localidad. Además, el consistorio continúa apostando por la restauración de piezas de dinosaurios mediante el plan RESTAURA, con una inversión de 35.000 euros en un año.
La investigación contribuye a ampliar el conocimiento sobre las enfermedades que afectaban a los dinosaurios y sobre cómo respondían sus organismos ante infecciones graves, lo que representa un avance relevante en paleopatología y en la comprensión de la biología de los vertebrados extintos.
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