La Vilavella tuvo este año un Domingo de Ramos diferente. Al contrario que los últimos años, esta vez la bendición de las palmas tuvo lugar en la ermita de Sant Sebastià y de allí se bajó hasta la iglesia de la Sagrada Familia.
En cuanto el desfile llegó a la iglesia empezó la misa de media mañana de los domingos, aunque en esta ocasión con mayor participación de niños y un poco más tarde de lo habitual.
Javier Martí | Fotografies: Javier Martí
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