La Vilavella congregó en la zona cubierta del recinto deportivo a alrededor de medio millar de vecinos agrupados en 68 penyas para comer un mismo plato, la paella. Es el acto tradicional del Lunes de fiestas.
A eso hay que unir aquellos grupos de gente que optaron por quedarse en sus casales, aunque cada vez son menos y más los que acuden a comer al recinto deportivo.
La orquesta Supermágic se encargó de amenizar una tarde que continuó en los casales y, después, con el tardeo en el Mesón.
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