La procesión en honor a la virgen del Niño Perdido que tuvo lugar la tarde del domingo puso el punto y final a las fiestas patronales. La lluvia, aunque apareció a las seis de la tarde, dio tregua.
Las damas pudieron desfilar sin problemas hasta la iglesia y tras la ceremonia, todo discurrió también con el paréntesis del tiempo y se pudo celebrar la solemne procesión.
Javier Martí | Fotografies: Javier Martí
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