Vila-real se volcó como cada 17 de mayo en la festividad de Sant Pasqual. Fue una jornada en la que los actos religiosos fueron los protagonistas y los devotos mostraron su fervor por el patrón del municipio.
La procesión vespertina fue multitudinaria tanto en lo que a los participantes en ella, como en la cantidad de gente que la siguió desde las aceras, repletas de vecinos a lo largo de todo el trayecto.
Redacció | Fotografies: Javier Martí
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