Vila-real vivió ayer domingo la jornada principal de las fiestas patronales en honor a la Mare de Déu de Gràcia. Fue con la misa y la posterior y siempre multitudinaria procesión vespertina que partió a las siete de la tarde desde la Arciprestal.
Contó con una gran participación de devotos y fieles, pero también con el acompañamiento desde las aceras a lo largo de todo el recorrido, de vecinos y visitantes que quisieron salir al paso de la procesión.
Redacció | Fotografies: Pascual Millá

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