La UJI presenta un polímero conductor revolucionario para biosensores y dispositivos electrónicos más eficientes
El Grupo de Investigación en Materiales y Sistemas Activos del Instituto de Materiales Avanzados (INAM) de la Universitat Jaume I de Castelló, dirigido por el investigador Antonio Guerrero, ha desarrollado un procedimiento para fabricar una generación de polímeros conductores más versátiles y fáciles de procesar, un avance que podría impulsar el desarrollo de biosensores, dispositivos electrónicos inteligentes y tecnologías energéticas más eficientes.
La innovación consiste en incorporar durante la síntesis del polímero unos «agentes de terminación» que permiten controlar con precisión la longitud de las cadenas y dotarlas de grupos químicos específicos en sus extremos, facilitando la adaptación del polímero a diversas aplicaciones tecnológicas.
Los nuevos materiales pertenecen a la familia de polímeros con conductividad mixta iónica-electrónica de tipo n, capaces de transportar tanto electrones como iones, una combinación especialmente interesante para dispositivos que interactúan con sistemas biológicos.
Una de sus propiedades clave es la biocompatibilidad: pueden usarse para medir la respuesta eléctrica del cuerpo, como la del cerebro o el corazón. Guerrero señala que se han utilizado como biosensores, mezclándolos con proteínas para medir la glucosa.
El equipo, en colaboración con el Grupo de Materiales para la Producción Avanzada y Sostenible (INAM) dirigido por Víctor Sans, ha fabricado un prototipo de biosensor de glucosa en muestras biológicas utilizando el polímero funcionalizado. Este sensor presenta alta sensibilidad, especificidad frente a interferentes (ácido ascórbico, úrico y láctico) y una estabilidad de respuesta superior a tres semanas almacenado en condiciones estándar.
La funcionalización del polímero ofrece ventajas como una mejor procesabilidad para la formación de películas finas y homogéneas, y la introducción de grupos funcionales facilita el anclaje de receptores biológicos o la unión a superficies metálicas y de carbono, ampliando así sus posibles usos, incluida la impresión 3D.
La tecnología está protegida por una solicitud de patente española y es aplicable a sectores químicos y de materiales, biosensores y diagnóstico, optoelectrónica y computación, o energía, entre otros. Busca su desarrollo y adaptación a aplicaciones concretas mediante acuerdos y licencias.
La investigación ha recibido financiación de la Agencia Estatal de Investigación (PID2022-141850OB-C21 y PID2023-152771OB-I00), dentro del programa Generación del Conocimiento 2022 y 2023, del CNS2023-144752 y de otras líneas de apoyo.
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